martes, 13 de marzo de 2018

Ladrale en la puerta esta noche cuando de madrugada
te despiertes y nunca más encuentres la cadena
y la torpe cubierta donde te envejecías.

¿Donde se empieza a ver tu nombre?
Hace mucho tiempo, en otros lugares y con otras gentes,
estabas despierto y eras insoportable.
Un aluvión de terquedad suicida,
una llovizna de inhumana correría.

Nunca fuiste muy consciente, ¿verdad?
Se había construido un mito alrededor de tu figura.
Tu nombre azul tenía la virtud de la presencia.

Y esta noche, al despertar a oscuras,
solo, como una flor del alba,
tu ladrido en la puerta de la muerte
conmoverá el espacio más allá de la lluvia.


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