martes, 11 de junio de 2013

A las manos de Dios va mi saludo.
A su ingenio retorcido y brillante.
Cuando veas a Dios sobre sus tronos
veras que tiene barro en el semblante.
*
Para reconocer a Dios mira sus uñas.

La casa es grande y blanca, y fría sin tu voz. A veces me parece que estas y que te escucho detrás de las paredes o encerrado en el bañ...