martes, 15 de septiembre de 2020

La casa es grande y blanca,
y fría sin tu voz.
A veces me parece que estas
y que te escucho
detrás de las paredes
o encerrado en el baño.
Pero no había nadie
cuando llegué buscando.

Ha de ser la tristeza,
que se quedó esperando
y este mes sin extremos
le alarga los agobios.


 ¿Como es que el árbol puede esperar la lluvia 
y no llorar a gritos? 
¿Como es que el gato puede dormir sin horas?
Solo yo siento este temor que araña los muros de mi cuerpo. 
Solo yo soy un grito anudado en la sombra. 



miércoles, 19 de agosto de 2020

Mañana el invierno terminará en los árboles,
y luego poco a poco irá rindiendo cosas
y abandonando el aire.
Despegará su aliento de las calles,
devolverá los vientos
y se irá sin rencores
y sin mirar atrás
porque así de inexorable,
de pacífico y calmo,
de derrotado y mustio
atardeció en el fresno.

Mañana los árboles cantarán temblorosos,
saldrán las lagartijas,
los gatos decidirán secretos reunidos en la sombra,
y un poco de alegría florecerá de noche
como una carcajada que se oye de lejos.

Se siente en la premura con que transita el viento
el tiempo sucedido y los instantes nuevos.

El fresno y la ventana se arrebujan ansiosos
/se arrugan de deseo.

Mañana él abrirá sus puños innumerables
verdes y puntiagudos
como las cosas que parecen nuevas.


Estas flores no existen. 
Este árbol no existe.
Los pájaros no lo conocen.
Pero será eterno en su primavera.


domingo, 9 de agosto de 2020

Quizá no ha sido justo el día,
te trajo y te llevó, me quedé solo.

Estuve mucho tiempo con tu ausencia.
Ya me había acostumbrado
y le hablaba, para contarle cosas
que suceden a diario,
como comprar naranjas y lechugas,
o volver una tarde, después de siete y media.

No esperaba. Yo sabía
que el día se apagaba despacito
a cada hora un poco más marchito.
Podría decir tu nombre y no estarías,
hasta que el silencio ocupara tu sombra.
Al volver a nombrarte ya no sabría tu nombre.

Pero volviste, entonces, un día
de repente te cruzaste de esquina
con tu apariencia nueva
saliendo entre la gente
me tocaste la manos;
y fue como la albahaca que bebió agua fresca
porque tu ausencia tuvo brotes nuevos.

La puse en la ventana,
con el viento reseco, con el sol inclemente.
El verano lloraba más allá de los árboles.
Y pareció apagarse, pero inspiraba lástima
extinguir esa hoja que había costado tanto.

Quizás aquel amor sea como un libro 
que uno tiene vergüenza de volver a leerlo
y todavía la pena nos impide tirarlo.


miércoles, 29 de julio de 2020

Mañana encontraré el camino que me lleve,
hoy espero. La tarde entera cae lentamente
sobre el cansancio gris de mi paciencia.

Pero mañana, inaugurando el alba, me iré de aquí
buscando alguna cosa que tuvimos.
Será mañana, lo presiento ahora
que mi espera se alarga y me demora
porque me ha preparado un instante de gloria.

Tendré de nuevo, acaso, la ternura;
y el caballo tembloroso de esta angustia
será libre. Correrá sobre el viento
mañana cuando todo comience.

No has muerto. En lo lejano
tu voz puedo escuchar y me ha llamado.
Soy solo un pájaro reencontrando el árbol.

Mañana concluirá,
comenzará la vida,
se abrirán los caminos,
el invierno despertará riendo como un perro
y empujando me llevará consigo
hasta tu puerta.
Acaso, será mañana
todo lo esperado
sucederá mañana..

Podría jurarlo, lo descubrí hace un rato.
Que se abrirá la noche,
cuando quieran apagarse los faroles,
y los primeros brotes vibrarán en los árboles.
En una hora primera
encontraré la forma
de regresar herido.

Mañana.. Porque será
mañana..

mañana..



domingo, 26 de julio de 2020

A veces uno olvida que ha perdido
las cosas que otra vez creyó seguras
y se rasca la piel de las heridas
para encontrar que ya son cicatrices
de un ayer y un después que dio la vida.


La casa es grande y blanca, y fría sin tu voz. A veces me parece que estas y que te escucho detrás de las paredes o encerrado en el bañ...