Si Dios cubre de luz
el gesto de tu mano y al trasluz
tus dedos se parecen al cristal que hay en tu voz.
Si Dios camina con tus pies,
pero al revés;
y aunque tu no lo ves,
se refleja en tus ojos.

¿No ves que la ciudad
se rinde, enamorada, a tu pasar?
Que hay una luna sobre ti y una canción
flota en el viento. Nos ríe el corazón.

Dejamos que esta noche ilumines la ciudad,
mientras el río pasa sin cesar y llora en su interior
por que mañana quizá ya no estarás.

Será un poco más gris el día sin ti,
pero la luna esta noche brilla y tu voz
flota en el viento como una canción.


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