Mi avaricia se encerró en sí misma
y de tan cercana no consigo alcanzarla.
Esa lechuza se tragó mis monedas
y si quiero sacarlas tendría que quebrarle las alas.
Así que sería como arrancarle al caracol los cuernos.
Entonces mi lechuza se traicionó a sí misma,
en vez de alcancía es inútil promesa.
miércoles, 20 de agosto de 2014
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