Cortándole el marrón a la corteza
y dándole la forma de los escarabajos
podemos darte ojos iguales y tan bellos.
Si retorcemos las nubes para rasgarlas
y dejar que trabajen tu cabello
tenemos el inicio de este trabajo hecho.
Cuando el sauce dé, resignado, secretos
de como ha resistido flexible la tormenta
su suave persistencia te moldeará las piernas.
Y con una india mansa que teja su hilo basto
para tener tus huesos como un tamiz de luz
nos bastará por hoy, por que la noche sabe
como constituir sus escondrijos suaves.
Entonces la mañana nos dejará hornear
tu piel en este sol de último verano,
y podremos decir, sin pecar de ambición,
que el cuello, la canción que brota de tu boca,
y ese calor que queda sobre tu risa tonta,
nos guarda lo mejor que encontramos.
El mundo anda con vos, humano rescatado.
Mejor no lo perdáis, que sino el corazón
también se perderá tanto trabajo en vano.


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