lunes, 6 de abril de 2015

¿Me das tu corazón?
Yo tengo llaves
que guardan los rincones que proscribo.
Y tengo viejas cajas donde mueren
los momentos estúpidos y alegres.
¿Me das tu mano sola y alborada?
Tengo los dedos fríos en verano
y esta tristeza hoy me conquistó los huesos.
Vamos a la penumbra,
hay un rincón
donde no llegan ellos, los molestos.
En este laberinto de pasillos
bajo la enredadera nunca llegan.
Son vanos, pobrecitos, aburridos.
Ellos no alcanzan a medir estas distancias
que solo yo percibo y me atragantan.


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