lunes, 9 de abril de 2018

¡Poderosa Afrodita!
Tu corazón de espuma
sostiene el suspiro doloroso
de los amantes solitarios
que han visto la piel amaneciendo
sobre el rostro inmenso de la tierra.

Tus muslos inauguran el tiempo
del amplio amor humano.
Tus manos, como hojas,
abren hoy y mañana el horizonte
de los deseos perennes.

De ti han dicho ayer que no tuvieras dueño,
ni padre, ni pasión, ni horizonte definitivo.
De ti queda tu alta figura
robustecida de tiempo y sencillez.
De ti tus ojos pálidos nos miran todavía.


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