No me des tu dulzura, quedate aparte.
De pronto me molesta esta presencia
que ha venido a estrellarse en mi impaciencia.
No me hables así, ni siquiera me toques;
me traes, con tu cariño, horas perdidas.
Este cariño tuyo no me pertenece,
y ha venido a crecer en mala hora.
No debí abrir la puerta sin pensar
que este día llegaría. Crece alrededor mío
con sus salones y sus escaleras.
jueves, 18 de enero de 2018
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