Nunca podré contarte
lo solo que yo he estado
cuando una noche oscura no vino la tormenta
para justificarme la tristeza.
Leía de madrugada alguna historia,
aquellas que hablan de tanto amor y desespero,
que me caló hasta donde
durmiera la miseria.
Si, yo he llorado, niño,
sin intención de ánima.
Fue como si, de pronto,
hallarme sin pulmones
y una mancha grisácea
que me crecía aquí dentro.
Que solos que quedamos
cuando estamos despiertos
al borde de los demás que sueñan.
lunes, 30 de octubre de 2017
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