jueves, 3 de agosto de 2017

¿Debe uno afrontar la ardua tarea
de refugiar a todos los exiliados de la Tierra?

Vagan al borde del Elíseo expulsados adanes y evas 
que no han nacido a tiempo ni en la Luna, 
aquellos cuyas tierras cebaron a la Guerra. 
Se han lanzado a los caminos del exilio 
hasta el borde del mar desde la tierra 
sus blancos huesos llegarán rodando 
bajo el abrazo del sol mediterráneo. 

En la distancia vimos explosiones 
de como la sequedad del aire se abrió en grietas 
que gritaban palabras sin destino.
La indignidad fue tomada y rehecha
en todos los rincones de la tierra
donde los hombres, (otros), lamentaron
que los niños murieran.

Es el destino humano, estar sujeto
a la desgracia vil de la condena.


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