En un barrio en la ciudad una mujer
envenena los gatos de sus vecinos.
En los caminos quedan animalitos con estómagos rotos.

¿De dónde viene su maldad?
¿Cómo construye espacios cotidianos
y entre los dedos crece sus espinas?

Hay personas que odian la madera,
otras que detestan los colores fuertes.
He conocido a quien desprecie la penumbra.
(Mala señal es no amar la penumbra.)

Quizá los gatos le sean malos
o molestos. Sus gritos buscándose en la noche
recuerden el infierno de lo vivo.

¿Cómo llegó a la ausencia, a la apatía?
Quizá no puede ver en otras vidas
donde el dolor aprende a cobijarse.

Así son las criaturas, bajo el cielo.
Si alguna vez tuvimos el jardín, lo hemos perdido
porque costaba mucho mantenerlo.

Una mujer en la ciudad mata a los gatos.
Les envenena el agua, el aire, el paso.
En los caminos quedan animalitos con estómagos rotos.


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