lunes, 4 de mayo de 2015

Esta noche es invierno,
y los días que vendrán.
Se acabaron los días de retar hacia el sol.
Se ha ofendido de nuevo
y se ha ido a París.
Nosotros afrontamos el invierno
con nuestra torre nueva,
con botas o sin ellas.
Esta guerra no tiene piedad por los pichones.
Vamos en la tormenta.
Esta noche apenas nos empieza.

Que el General Invierno sea débil no se sueña.
El nunca retrocede, sabe que no se puede.
Son solo las vanguardias,
esta noche solo es la primera.


Acabo de gastar otra noche
inconsecuentemente y para nada.
Los gorriones se llaman, descarados,
y el sol es un amago de distancia.
Son  las siete de la mañana
y en esta soledad cuadrangular
donde mi habitación se despereza
soy el espíritu total
y veo las costas lejanas como vagos reflejos.
Veo los hombres, convencidos de la sangre,
y los rostros quebrados de los antiguos dioses.
Estoy sobre la tierra quemada por la guerra
y vuelo más allá, entre los muertos,
hasta alcanzar las nubes donde se desmigan.
No me detengo en los límites del sol
y el mundo que se duerme es mi camino.
A la ciudad de luz y rascacielos llego
a contemplar los sótanos del cielo.
Estoy frente al desierto azul donde las islas
son testigos del afán y la pobreza.


domingo, 3 de mayo de 2015

Existen mil caminos a la Luna.
Caminos de tornillos y astronautas
con explosiones y nubes incendiadas.
Hay caminos que van por madrigueras
y todos los conejos los conocen.
Existen mil caminos que componen
el mapa de los ríos y los hombres,
que los conocen todos, los ignoran;
porque tan solo piensan en distancias
y nada saben de la paciencia,
aquella que recorren solo los caracoles.

Existen los caminos que se internan
en los espejos quebrados de las aguas
donde la Luna se hace puertas
hacia una infinidad de habitaciones
para volver en sí tan solo al alba.

Hay caminos medidos en kilómetros
y otros que alcanzan las hormigas.
Hay un camino del que solo saben los cachorros
cuando lloran, tan solos, a la cara oscura.


lunes, 27 de abril de 2015

"Habrá que inventarse una guarida,
no quiero timón en la deriva.
Cada cual que tome sus medidas.
Hay esperanza en la deriva."

La deriva - Vetusta Morla

No somos más que barcos con el timón cansado,
con el lastre quedamos hechos islas.
Pero cantamos y damos pasos,
y aún podemos encontrar a las hormigas
pese a haber cubierto con cemento
los carriles secretos a sus nidos.

En este desencanto que arrastramos 
y adornamos como caracoles borrachos
artistas y bohemios de nuestro despeinado
pero sincero error y nuestra pena 
que nos consume lentas horas.
En este desencanto vamos yendo,
hacia la Arcadia, hacia la luz 
de la ciudad antigua que prometen
nuestros más viejos dioses y profetas.

Somos nomás los barcos de la pena
anclados en el circulo tan gris de la pereza 
al que nunca nos llega la tormenta.


Hoy lloraremos. Mañana el sol dirá que ya sabia
de la crueldad que siempre tiene el ala del invierno.
Es larga y despejada esta noche infrecuente.
No tiene las estrellas y apenas hace frío.
Somos felices, soy, testigos de la tristeza universal
que nos revela, se revela y acompaña
nuestra versión casera y cotidiana.


Aquel libro cargaba con la historia
de la tierra salvaje desgranada
sobre el viento en polvareda ardida;
donde una cruz, violenta hasta en el trazo,
entreveía el paso cansino del caballo.
Aquel libro era viejo ya en las hojas,
y en las historias que guardaba
como una lagartija que no muestra
la cola por miedo que la pierda.

Había un hombre moreno que era bueno
y había un hombre moreno que era malo.
Y una india, que desgraciada, sangra
como si se le fuese a la tierra la vida por las aguas.
Había un caballo oscuro que remontaba sombras
y un cuchillo, certero para alma.
La mujer eligió al cantor y el gaucho al monte.
Se le volaron al ternero los ojos en los cuervos.
José del Carmen Nieto lo nombraron,
apenas somos los que aun lo nombran.


Un día moriré, solo y terrible,
¿sera de noche acaso que suceda?
¿O moriré de día, para que todos vean
cuando abandone todo y me duerma?
Un día moriré, de mi depende
callarme la protesta y esperar que acontezca.
Ya todo lo demás pudo haber sido
ordenado y dictado en almanaques.

Horrible es esta espera.


Me gusta la humedad, los días de bruma,  las mañanas que llegan tardías y calladas,  los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...