Dejo huellas repletas de murmullos, agito
el aire de los árboles para dormirlos y para despertarlos,
completo las sombras de las hojas,
completo mi espacio con el aire,
completo tu aire con mi aire,
no tengo más que estos brazos frágiles
y este rostro desnudo.
Estoy tan solo
que busco multitudes,
que pido tu presencia, espero
que te quedes, me acostumbro
a seguirte y comer adentro de tu sombra.
No tengo nombre que conozcas, no tengo
aroma que puedas ambicionar en vidrio,
soy parte inevitable de los edificios, puedo
permanecer y renovar mi especie. Tengo tiempos
que aún no se agotaron, que vendrán resembrados.
¿Ya tengo nombre?
Lo encontraré en el suelo de la plaza,
más allá de la luz estará verde.


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