Se muere en la cueva el viejo ratón
después de tanto camino roído.
Afuera el otoño aquieta los sueños
y duermen los árboles en sombras silentes.
Se adentra la escarcha en el corazón.

Y el viejo ratón que hoy muere en la cueva
suspira y resopla su bigote gris.
El resto del aire le explota en el pecho,
ya no ven sus ojos la prisa del viento.

Mañana los árboles buscarán su paso
y al no reencontrarlo dirán: "Está muerto."
Llorarán las nubes de plata un sudario.
Vendrán los gorriones a verlo en silencio.


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