¿Dónde duerme el dragón cuando la lluvia
viene apagando el fuego con su brillo
de las gotas sobre sus curvos cuernos?

Ha de buscar una cueva profunda 
para poner sus garras al resguardo
sin que los caballeros lo atormenten.

Pobre dragón, tan duro como el cuero.
Quiso volar por sobre la tormenta
y los beatos al verlo le temieron.

Vino San Jorge a matarle sus vástagos.
Vino con hierro a bendecir la tierra
apenas con la negra sangre de la bestia.

Siempre la fe reclama sacrificios
y la maldad le ha encendido el fuego.
Nadie ha leído, al dragón, evangelios.

Pobre dragón, tan solo en su condena.
Pobre dragón, tan solo en el infierno.


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