Mis manos se desmigan.
Quizá ya se aburrieron
y quisieron hacer alas de mariposas
nocturnas y afelpadas.
Pero se transformaron en pellejos
y duelen en los dedos.
Se raspan y se quejan.
Se gastan y se encuentran.
Debajo de mi piel me crece piel,
de nuevo.
Mis pobres manos tontas,
la química las quema
y me borra las lineas.
Mis pobres manos rotas.
Mañana serán nuevas de nuevo.
sábado, 21 de junio de 2014
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