lunes, 15 de mayo de 2017

Imaginad un día que en un planeta azul
una hormiga levanta las antenas del mundo
y al contemplar la luna, descubre los conejos.
Un conejo pálido con un tazón de plata
donde acuna las blancas semillas de los tiempos.
Entonces la hormiga rasguña una corteza:
un círculo, la línea del lomo de una araña
y tres vidas después las hormigas cantan
la historia del conejo que vive en la Luna.
Y seis vidas después las hormigas erigen
de barro el pedestal y de semilla el ídolo
como un conejo pálido que revuelve los días.
Nueve vidas, un templo; doce vidas, el miedo;
quince vidas, los viajes; dieciocho los tiempos;
veinte y una las estrellas guías;
veinte y cuatro los extremos del agua;
veinte y siete las edades sabidas;
treinta cielos en el cielo continuo.
Las hormigas en fila ya cantaban.


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