Schopenhauer, patetico y veraz,
mas duro que la piedra, alemán hasta el hueso,
nos dijo que era cierto y que dolía.
Pero no lo escuchamos y seguimos
el camino esencial y discreto de Descartes
hasta negar lo cierto que teníamos
y ver llorar a Nietzche en un caballo.
Después de todo estábamos perdidos,
ya la mitad se nos habían muerto
y Sartre no servía para levantarnos el animo
Después de todo eramos los mismos de mañana
y veníamos de un día que nunca terminaba.
¿A donde fuimos que no volvimos?
Cuantos dedos perdimos en las puertas
que cruzábamos sin mirarle el color de los marcos.
Estamos parados en la larga senda del desencanto,
inventamos historias de fantasmas,
nos decimos que no es tarde todavía.
Vamos hacia la lluvia, que Tagore
nos de un nombre grande que nos salve.
Si antes fuimos peces ahora somos
esta verdad absurda que nos tiembla.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario