La casa es grande y blanca,
y fría sin tu voz.
A veces me parece que estas
y que te escucho
detrás de las paredes
o encerrado en el baño.
Pero no había nadie
cuando llegué buscando.
Ha de ser la tristeza,
que se quedó esperando
y este mes sin extremos
le alarga los agobios.
martes, 15 de septiembre de 2020
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