Me gusta la humedad, los días de bruma,
las mañanas que llegan tardías y calladas,
las mañanas que llegan tardías y calladas,
los pájaros que duermen hundidos en el tiempo
informe de la lluvia que borró la mañana.
La ropa no se seca, los gatos confundidos
buscan en las ventanas el sol que no ha venido,
y por las puertas pasa un frío miserable.
Estos días no cuentan. Cuando estemos viejos
estos días serán nuestros, como lo son ahora.
Sabremos que estas horas serán tan solo propias
que no podrán la edad ni la amargura
reclamarnos el lento sentir de esta penumbra.