Existen mil caminos a la Luna.
Caminos de tornillos y astronautas
con explosiones y nubes incendiadas.
Hay caminos que van por madrigueras
y todos los conejos los conocen.
Existen mil caminos que componen
el mapa de los ríos y los hombres,
que los conocen todos, los ignoran;
porque tan solo piensan en distancias
y nada saben de la paciencia,
aquella que recorren solo los caracoles.
Existen los caminos que se internan
en los espejos quebrados de las aguas
donde la Luna se hace puertas
hacia una infinidad de habitaciones
para volver en sí tan solo al alba.
Hay caminos medidos en kilómetros
y otros que alcanzan las hormigas.
Hay un camino del que solo saben los cachorros
cuando lloran, tan solos, a la cara oscura.
domingo, 3 de mayo de 2015
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