Cuando le conquistaron la decencia
y levantaron muros entre su gesto
y el pueblo interminable que ayudaba
su voz atravesó todas las felonías
para cubrir la tierra de paciencia.
Allende vive en la memoria magnificada
donde su gesto parco y el ceño adusto
le configuran una imagen que la muerte
cumple con toda galanura
su último papel de acompañante
para complementar a las palabras.
Allende ya se ha muerto, pero queda
de su presencia gruesa y repicante
como si fuese el mar contra la roca
ese cristal troceado que describe
la violencia final que no se borra.
Se tuvo que morir para que lo siguieran
los justos que no quieren la victoria
sino una paz augusta que nos cubra
a todos los paseantes de la tierra
hasta dormir la guerra en su victoria.
Allende surge de la piedra,
incólume hecho instiga.
Tiene el gesto amplio que imagino al Pacífico.
sábado, 9 de mayo de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario