¿En qué lugar del mundo está Julio,
que mi ventana hoy lo extrañó tanto?
Sola se puso gris y se ha llovido.
Julio sucede más rápido y sencillo
en sus propias flores de llovizna.
Después se va porque en el norte esperan
las inmensas ciudades de los hombres
su honesta exhalación de frío.
Justo la UNNE estaba tan vacía
que sus pasillos parecían dormidos
cuando en la hora de la melancolía,
(entre las cinco y seis de la llovizna),
me fui a mirar cual árbol florecía.
Julio, no estás. Pero es como si todavía
sobre el cemento acariciaras líquenes
de aquellos días tan míos.
Te quiero Julio, (porqué te he nacido
entre tus dedos grises y teñidos).
jueves, 12 de octubre de 2017
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