Cortales las manos pero no dejes
que lleguen a la raíz donde se guarda
la otra primavera que no nos pertenece
y que espera llegar sin que la estorben
más que la voracidad de los tatuces.
Allí marca la línea de la avaricia,
justo donde la sed de los árboles
se adentra entre las pieles de la tierra.
No ha de llegar el hombre a donde llega
si detiene su paso ante la vida ajena.
Haz que el viento sea una noticia,
un eclipse un asombro de la vida,
un caracol la guardia de la noche,
tu hijo el rebelde que se incline
ante el paso sin fin de las hormigas.
domingo, 8 de octubre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario