Estaba hablando con la monotonía del ventilador
que esta tarde se parece mucho a un bancario en alguna oficina,
y más allá alguien hablaba y más allá alguien más estaba.
Estaba yo dormido en la rutina que contagia el papel,
que alcé la vista para estos anteojos que no alcanzan
y vi como la amabilidad grisácea previa a la lluvia
había venido a posarse en la piel de tus brazos.
lunes, 10 de abril de 2017
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