No necesita uno
ni el amor ni el dinero,
ni el afán de comida,
ni la reseca búsqueda
del saber escondido,
si ha llovido el invierno
por sorpresa.
No necesita uno
que los muertos desfilen
en carrozas floridas
para saber en este borde
donde la galaxia nos olvida
un planeta atardece
como todos los días.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
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