Hombrecito pequeño, escarabajo vil.
Hombrecito malvado,
hombrecito cruel, vano,
pesado.
Hombrecito que escribes el desdén
con el borde afilado del desgano
encerrado en el gesto de la mano.
Hombrecito que olvidas,
que desprecias el barro
y la humildad helada del invierno.
Hombrecito barato, sueñas caro.
Hombrecito malvado, escondido
en el repliegue gris de lo obstinado.
Tan prodigo en maldades,
cotidianas y absurdas.
Tan falto del silencio que encierra la belleza.
Hombrecito, ruin, lamentable,
que exhibes el desenfado como bandera.
Hombrecito, deberían empujarte
al sol para que aprendas
a callar la idiotez que te carcome
la lengua desde adentro
y quita el aire.
martes, 1 de julio de 2014
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