domingo, 7 de agosto de 2016

Como extraño Julio cuando llueve.
Julio con sus árboles severos,
de ramas y sarmientos oscurecidos
por la frialdad austera de la tierra.

Me gusta la lluvia cuando viene
sosegada y tranquila en la costumbre
de liberar la melancolía de los relojes.

Y los gorriones, mirándonos helados
desde sus mínimos ojos piensan a escondidas
la tristeza infinita y antigua de los fríos.


viernes, 5 de agosto de 2016

"Me habéis preguntado que hila el crustáceo entre sus patas de oro
y os respondo: el mar lo sabe."

Canto General: El gran océano. Los enigmas -Pablo Neruda

El mar lo sabe, todo y desde hace largo tiempo,
pues a él han ido los ríos desde antaño
y arrastraban arena, oro, huesos de elefantes.
Antes del despertar del hombre el mar bebía
lo que escapa del corazón sediento del baobab
y atravesando el lomo calcinado parte los caminos de la tierra.
Baila buscando alcanzar las nubes y el sol
que la mira caminar. El paso gordo de las aguas
como los hipopótamos dormidos.
El mar lo sabe. A él le llegan las espinas disueltas
de las acacias y de los peces muertos.
A el le llegan las sinuosidades del mercurio
como carne y madera derruida.
Los atunes en las distancias del océano lo llevan en las entrañas
y ante la voracidad de los hombres se lo ofrecen.
Desde el mar vuelve el mercurio a la tierra.
En nuestras venas corre nuevamente, y el mar lo sabe.
Pues él lo sabe todo, es tan viejo
como la palidez de las estrellas y el corazón de acero de las piedras.
Todo lo sabe el mar, ninfa variante
que a si misma repite la forma de las olas
mientras recibe todos los sabores de la tierra.
Vamos a él buscando eternizarnos y acabamos perpetuos.
Allá, en lo profundo de su espacio y donde se yergue solo la soledad
ni los cangrejos marcan territorio.
Allí solo la soledad hace su nido y a todo expulsa,
pero el mar permanece escondido en sí mismo.
Se susurra encantos olvidados y se acuna las manos extensas.
Una sombra deforme late y corre sobre sus fondos ignorados.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Por eso llovió así. No fue culpa del Diablo.
Llovió sobre la rabia callada del cemento
con ese gesto brusco del agua cuando llora
y nos dejó mirándolos en silencio.
A la lluvia y el sol sobre el cemento.

Si a usted yo la he querido tanto,
¿porqué a los dos nos acontece esto?

Fue como una rosa de verano,
como amapola que tiembla al deshojarse.
Nacen para morir y son eternas
mientras el viento les sople en el talle.

Pero que digo. Usted no era una rosa, era una gata.
Perdóneme estos desvaríos de poeta
y déjame además que esta ocasión la trate de Señora.
No es por elegancia, Usted sabía
que aquello no era falsa. Era cariño.
A Usted, Señora mía, se la ha querido
como se quiere al viento de la tarde.
Como se quiere a la tormenta nueva,
que aunque llegue enojada y que te arañe
viene con agua y nada malo viene
del agua. Usted en su espíritu lo sabe.

Y entonces, si la he querido tanto,
¿por que a los dos nos acontece esto?
Usted que marcha hacia ninguna parte
para formar aquellos mis recuerdos
en la figura ilusa de las nubes.
Y yo que quedo lloriqueando
como cachorro que ha quedado sin luna.

No se confunda. Miro todavía
la rama de los árboles buscando
aquellas sombras hechas de ternura
que me alegraban tanto cuando eramos
los dos más jóvenes. Tan bellos.
Todavía miro la rama y digo todavía
porque algún día me habré olvidado
esta tristeza que ahora no me deja
verla refleja solo en la memoria.
Tan cerca todavía del cariño.

Ha de pasar entonces este infausto
y volverá una tarde la paciencia.
Pero estará lejana tu presencia.
Todo será una nostalgia bella.


miércoles, 27 de julio de 2016

Después de que David mató a Goliat
la sangre del gigante le salpicó la cabeza y los pies
y salpicó la tierra, el agua y las estrellas.
Dondequiera que el anciano David miraba
la sangre de Goliat lo encandilaba.


jueves, 21 de julio de 2016

Se muere en la cueva el viejo ratón
después de tanto camino roído.
Afuera el otoño aquieta los sueños
y duermen los árboles en sombras silentes.
Se adentra la escarcha en el corazón.

Y el viejo ratón que hoy muere en la cueva
suspira y resopla su bigote gris.
El resto del aire le explota en el pecho,
ya no ven sus ojos la prisa del viento.

Mañana los árboles buscarán su paso
y al no reencontrarlo dirán: "Está muerto."
Llorarán las nubes de plata un sudario.
Vendrán los gorriones a verlo en silencio.


sábado, 16 de julio de 2016

Si me dejas, me quedo
sentado es esa silla donde siempre te miro.
No estamos hechos para un amor de a dos,
pero podemos sentarnos a mirar como el invierno
se nos acaba ya bajo los fresnos.

Si me dejas te muestro donde cazan los gatos.
Vale más esta hora asombrando tus ojos
que estar en la ciudad sin que lo sepas.


En el pueblo donde crecí había un tonto
que pedía lapiceras detrás de sus anteojos.

Tenía una mirada distanciada
con el color borrado detrás de los cristales
y siempre saludaba pidiendo una birome.

Tal vez el escribiera lo que otros callaban.
Tal vez solo perdiera la tinta y las palabras,
pero él siempre decía que le escribía cartas
a una novia que nunca se casaba.


Me gusta la humedad, los días de bruma,  las mañanas que llegan tardías y calladas,  los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...