Una vieja, muy vieja, abandona pasitos
parsimoniosa y tímida, como si fuese niña.
Pregunta a donde va,
tal vez hacia los hijos que volaron más lejos
que a lo que alcanzan esas manos manchadas.
El chófer se arregla para fingir que tiene
un pelo en la calvicie.
Aquella chica aun está enamorada.
Quizá no quiere irse, y por eso lo abraza.
Hay gente que se exhibe, descaradamente.
Y tal vez no debiera.
Hay gente que se va, detrás de mi, delante,
alrededor de mí se van a cualquier parte.
Somos sardinas frescas durmiendo
en pestíferos sillones de falso terciopelo.
Y a esta jaula grande que nos lleva la llaman colectivo.
Aunque no compartamos ni el destino.
miércoles, 16 de julio de 2014
sábado, 12 de julio de 2014
Yo espero el sol aquí, bajo esta ceiba.
Usted busca encontrar la isla donde mora
cuando nos abandona a la noche.
Yo sueño con llegar hasta la cueva
donde Robinsón sueña con Europa.
Usted quiere saber los garabatos y los significados
que hay escritos en la capa del musgo milenario.
Yo quiero envejecer como ese musgo y no dormir jamas,
mientras titilen las estrellas.
Quiero la eternidad que encierra la tortuga
y no el viento rojo de tormenta.
Quiero la gloria muerta del brillo ahusado en la bayoneta,
y no la sangre con la que usted sueña.
Descifro el nombre de los animales
y a solas hablo con cualquier lengua.
Pero de frente a usted callo y sonrío.
Que sueña usted con la gloria del sol y yo prefiero
la soterrada dignidad del hueso que consuela a los perros.
Por eso usted y yo tenemos el mundo,
pero interpuesto entre mi eternidad y su destello.
Usted busca encontrar la isla donde mora
cuando nos abandona a la noche.
Yo sueño con llegar hasta la cueva
donde Robinsón sueña con Europa.
Usted quiere saber los garabatos y los significados
que hay escritos en la capa del musgo milenario.
Yo quiero envejecer como ese musgo y no dormir jamas,
mientras titilen las estrellas.
Quiero la eternidad que encierra la tortuga
y no el viento rojo de tormenta.
Quiero la gloria muerta del brillo ahusado en la bayoneta,
y no la sangre con la que usted sueña.
Descifro el nombre de los animales
y a solas hablo con cualquier lengua.
Pero de frente a usted callo y sonrío.
Que sueña usted con la gloria del sol y yo prefiero
la soterrada dignidad del hueso que consuela a los perros.
Por eso usted y yo tenemos el mundo,
pero interpuesto entre mi eternidad y su destello.
Si lleva en los ojos la gracia de Dios.
Argentino Luna
No se, amo me suena
a gran descortesía.
No me perteneció su huella mínima
ni tuvo ella de mi más que mi sueño.
No fuimos para el otro ningún dueño,
y acaso si tuvimos horas continuas
no fueron horas propias sino nuestras.
No fue mio su aliento a ratón fresco
ni me robó murmullos cotidianos.
Existimos cada uno a la vera
del camino perdido que seguimos,
apartados hoy día, como entonces.
Por ello tuve yo más libertad con ella que con otros
y fue, tal vez, más feliz su sueño.
Y si, era una gata.
Pero tenía de Dios los ojos.
sábado, 5 de julio de 2014
Hay una niña, menuda y pequeñita,
que pregunta ¿por qué?
y espera mis respuestas.
Invento situaciones y espero, iluso,
que conforme mi paciencia a su asombro.
Yo he sido así.
Preguntaba los nombres de las cosas,
las razones que ocultan los gorriones.
Tuve esa misma mirada de inquisición minúscula,
implacable y constante.
Me divierte su asombro,
la indecisión del dedo con que apunta
los rincones repletos de papeles.
Espero que el asombro le dure para siempre.
Que no tope su mínima nariz
con la indiferencia que su madre le hereda.
Que encuentre en los perritos la belleza
y no el precio cruel de la moda.
que pregunta ¿por qué?
y espera mis respuestas.
Invento situaciones y espero, iluso,
que conforme mi paciencia a su asombro.
Yo he sido así.
Preguntaba los nombres de las cosas,
las razones que ocultan los gorriones.
Tuve esa misma mirada de inquisición minúscula,
implacable y constante.
Me divierte su asombro,
la indecisión del dedo con que apunta
los rincones repletos de papeles.
Espero que el asombro le dure para siempre.
Que no tope su mínima nariz
con la indiferencia que su madre le hereda.
Que encuentre en los perritos la belleza
y no el precio cruel de la moda.
martes, 1 de julio de 2014
Existe todavía
una asombrosa intención de inmortalidad
en las personas.
En el padre que mira
respirar y crecer
al cachorro que corre.
En la madre que llora
por la hija que encuentra
su manera de ser.
Aceptan el destino
fatal que nos aguarda,
tan cortante y seguro.
Pero aún sueñan con envejecer
interminablemente
sin apagarse nunca.
una asombrosa intención de inmortalidad
en las personas.
En el padre que mira
respirar y crecer
al cachorro que corre.
En la madre que llora
por la hija que encuentra
su manera de ser.
Aceptan el destino
fatal que nos aguarda,
tan cortante y seguro.
Pero aún sueñan con envejecer
interminablemente
sin apagarse nunca.
Hombrecito pequeño, escarabajo vil.
Hombrecito malvado,
hombrecito cruel, vano,
pesado.
Hombrecito que escribes el desdén
con el borde afilado del desgano
encerrado en el gesto de la mano.
Hombrecito que olvidas,
que desprecias el barro
y la humildad helada del invierno.
Hombrecito barato, sueñas caro.
Hombrecito malvado, escondido
en el repliegue gris de lo obstinado.
Tan prodigo en maldades,
cotidianas y absurdas.
Tan falto del silencio que encierra la belleza.
Hombrecito, ruin, lamentable,
que exhibes el desenfado como bandera.
Hombrecito, deberían empujarte
al sol para que aprendas
a callar la idiotez que te carcome
la lengua desde adentro
y quita el aire.
Hombrecito malvado,
hombrecito cruel, vano,
pesado.
Hombrecito que escribes el desdén
con el borde afilado del desgano
encerrado en el gesto de la mano.
Hombrecito que olvidas,
que desprecias el barro
y la humildad helada del invierno.
Hombrecito barato, sueñas caro.
Hombrecito malvado, escondido
en el repliegue gris de lo obstinado.
Tan prodigo en maldades,
cotidianas y absurdas.
Tan falto del silencio que encierra la belleza.
Hombrecito, ruin, lamentable,
que exhibes el desenfado como bandera.
Hombrecito, deberían empujarte
al sol para que aprendas
a callar la idiotez que te carcome
la lengua desde adentro
y quita el aire.
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