A mi no me preguntes. Yo nunca entiendo nada.
Me repito palabras, discursos de sapiencia.
Pero al final del día, que no puedo dormirme
al techo voy diciendo que nunca supe nada.
Nada de todo aquello que se hace necesario.
Entonces tus preguntas me despiertan.
Sacudo la capa de penumbra que me gusta tanto,
apago mis historias de alienígenas sabios,
olvido media hora los extensos rituales cotidianos,
y me quedo pensando si afuera llueve tanto
o de como se quiere a las personas,
o aquella vez que estábamos sentados asombrados
más solos en el mundo que una columna rota.
viernes, 17 de marzo de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Quiere erguirse en la tarde y esperar la lluvia, sabe que el Otoño vendrá por los caminos azules de silencio. Yo tengo alma de árbol, ...
-
Miércoles de cenizas que de fiebre y ahogo está hecho, que en el asco se encuentra. Miércoles de ceniza. Me arden tanto las cejas, due...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
No hay comentarios:
Publicar un comentario