¿Cuánto abarcó la pena de Príamo
cuándo vio a sus hijos en el polvo
y la sangre que amaba se le iba
como el humo en el aire de un suplicio?
¿Qué habitaciones atravesó sin verlas
cuando corría como un moribundo?
Los vestidos le envolvieron las piernas,
todos los muertos lo retuvieron.
¿Dónde sus huesos frágiles se olvidaron
para que no los alcancen nuestras manos?
martes, 13 de diciembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario