A veces uno queda en mitad de la guerra
y dando manotazos sin encontrar las alas
para volar tan lejos como se pueda.
Entonces caminamos por nuestras propias calles
para recuperar la capa de penumbra
que justifica el gesto donde nos encontramos.
Para volver a ver al árbol que no crece,
a la vereda que nunca termina de romperse.
Volvamos a la cueva, con el portón que siempre
nos defiende la Luna.
*
Ya vez que la alegría a vuelto.
Después de todo no existen las respuestas de la Filosofía,
sino que el mismo día en sí se desenvuelve
y ora nos muestra el rostro, ora nos da la espalda.
¿Acaso eso no enseñan los gorriones?
Nosotros, la tristeza, el agua, la tormenta
somos más pasajeros de lo que parecemos.
Bosteza al horizonte, deja que el agua moje.
Afuera los gorriones hablan su antigua lengua.
Ya vez que la tristeza se quita cuando escuchas
la vieja melodía del ocaso silvestre.
Basta esa algarabía para curar la pena.
*
Cuanto quisiera ser la respuesta al silencio
tan suave y dolorido que elaboras
desde tu gesto firme y convencido
de la necesidad de la paciencia.
El dolor nos aguarda en todas las edades
y siempre nos conquista alguna parte íntima.
No es fácil ser entero en esta vida nuestra
y damos las razones a mínimas cuestiones;
pero ojalá la duda no te inquiete los sueños.
Es hermosa la tarde si llegas sonriendo.
*
Te quiero a mi manera, envuelto de silencio.
Soy tosco y cotidiano, digo palabras crueles,
pro siempre regreso con bolsillos vacíos
donde nunca tus manos alcanzan mi esperanza.
Habitamos extremos de líneas muy extensas
y nunca los desiertos han separado tanto;
pero desde mi celda y en el sol siempre espero
que llegues con la misma broma que ambos conocemos.
*
Demasiado conozco la pena que empecinas.
He visto ya los ojos de la melancolía.
¡No vayas! Esa senda a todos nos lastima.
Te costará la tarde y la sonrisa.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario