Hace ya mucho tiempo te dije algunas cosas
que hoy se revelaron innecesarias.
Existe en esta carne una inevitable
urgencia por equivocarse.
Pero eran otros días y otros signos.
Estábamos parados en la cornisa,
el viento era el de las palomas.
De las palomas gordas que pasean
con las puntas del cuerpo temblorosas.
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