Mi pobre caballero cubierto de preguntas.
La pena no perdona tu paso tropezante.
A todos nos alcanza cuando no la esperamos,
a todos nos molesta con su inquina hostil.
Pero en tus ojos tiene la claridad de Luna
que solo tiene el paso del caracol sereno,
el cual se adentra solo en la vereda verde
para buscar la hoja que lo ha de consumir.
Mi pobre hidalgo torpe de lengua titubeante.
La pena siempre existe bajo nuestra razón.
Mejor es conocerla que nunca haberla visto,
mejor deja a la noche curarte el corazón.
lunes, 21 de septiembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario