viernes, 23 de mayo de 2014

Al final, la belleza no ha sido suficiente.

Era verano. No existía todavía esta gris desconfianza
que hoy se extiende y separa
tus huellas de mis pasos.
Y en verdad lo lamento.
No esperaba que odiarte me llenaría el silencio.

Y el otoño nos congeló la risa en una mueca
y nos dejo la queja y la tristeza.

El invierno afuera nos espera.
Y hay silencio en los arboles
y la calle murmura.

Fuimos vanos y tristes.
Perdimos el encanto
y en la caja olvidada sonríe, 
desmayado el muñeco
al cual raspamos los colores.

Confundimos los días y cortamos las hojas.

Somos mal perdedores.
El rencor nos carcome.


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