Eran la eternidad,
que no transcurre
por que el tiempo no existe para ella.
Eran como las nubes
o quizás las estrellas,
tan naturales son que son paisaje.
Estaban congelados en el instante
del susurro, el silencio y la ternura.
Como dos almas nuevas que aun juegan
a inventar el amor en las esquinas.
sábado, 20 de julio de 2013
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