Si te murieras hoy me partirías el alma.
No se por que te digo esto que no escuchas,
pero si mañana me dicen
"Murió mientras dormía"
me iría a llorar por aquellos rincones
donde paseo cuando voy a escondidas
y finjo que soy viejo como el viento
para poder meterme en vericuetos
donde no ha estado nadie.
Buscaría de nuevo los espacios
que me significaron algo cuando estabas.
Te vería caminar en los senderos
que el vidrio esquizofrénico repite.
Y si me miran con asombro y miedo
les diría que hubo días mejores
porque una mano transparente navegaba
la indiferente forma de nuestra especie.
Existen espejos que cobrarían vida
para mostrarte en la melancolía.
Hay sitios específicos amenazando
su poderío de futuros posibles.
Su encanto de devolverte cuando te hayas ido.
jueves, 31 de marzo de 2016
¿Lloran las langostas cuando mueren?
Cuando cortan sus hermanas por el medio
y las hierven en agua y ajo de vampiros
que han bebido la sangre azul de los cangrejos
atrapados en jaulas sedientas de saludes ajenas.
¿No es aquel el llamado de la nutria
que avisa a la mar nuestra presencia?
Hemos venido a reclamar sus pieles,
las cacerolas húmedas de los erizos,
el bosque de las algas moribundas.
Aquí y allá sesguen, corten, alcen un muro
de piedras buenas piedras eruditas
en nuestra vida aficionada al hambre
y a devorar todas las raíces ajenas.
¿Siente dolor el águila severa?
¿Sirve de nada el lomo del bisonte?
Arderán lunas de agua embravecida
como la furia de los que se derrota.
Ojos de agua, dodo bobo dodo
que no recuerda el bosque tu gordura.
Lloran las langostas cuando mueren.
Cuando cortan sus hermanas por el medio
y las hierven en agua y ajo de vampiros
que han bebido la sangre azul de los cangrejos
atrapados en jaulas sedientas de saludes ajenas.
¿No es aquel el llamado de la nutria
que avisa a la mar nuestra presencia?
Hemos venido a reclamar sus pieles,
las cacerolas húmedas de los erizos,
el bosque de las algas moribundas.
Aquí y allá sesguen, corten, alcen un muro
de piedras buenas piedras eruditas
en nuestra vida aficionada al hambre
y a devorar todas las raíces ajenas.
¿Siente dolor el águila severa?
¿Sirve de nada el lomo del bisonte?
Arderán lunas de agua embravecida
como la furia de los que se derrota.
Ojos de agua, dodo bobo dodo
que no recuerda el bosque tu gordura.
Lloran las langostas cuando mueren.
martes, 29 de marzo de 2016
Hace ya mucho tiempo te dije algunas cosas
que hoy se revelaron innecesarias.
Existe en esta carne una inevitable
urgencia por equivocarse.
Pero eran otros días y otros signos.
Estábamos parados en la cornisa,
el viento era el de las palomas.
De las palomas gordas que pasean
con las puntas del cuerpo temblorosas.
que hoy se revelaron innecesarias.
Existe en esta carne una inevitable
urgencia por equivocarse.
Pero eran otros días y otros signos.
Estábamos parados en la cornisa,
el viento era el de las palomas.
De las palomas gordas que pasean
con las puntas del cuerpo temblorosas.
miércoles, 16 de marzo de 2016
El cielo en tus ojos
siempre va manchado de verde.
El cielo en tus ojos no tiene misterios
mas que la pregunta de como es posible.
Debajo del cielo, el cielo en tus ojos
es una completa alegría.
No me preguntes más, yo soy pregunta.
No me preguntes más, déjennos solos.
Que la tierra se tiñe cuando la contemplas.
El cielo en tus ojos es el horizonte de toda pradera.
No cierres los ojos, no vueles al frío.
Azul no nos sirve para ver el verde
que extiende sus brotes sobre el campo claro
de tus lejanías. El cielo en tus ojos
es esa ignorada joven lagartija.
siempre va manchado de verde.
El cielo en tus ojos no tiene misterios
mas que la pregunta de como es posible.
Debajo del cielo, el cielo en tus ojos
es una completa alegría.
No me preguntes más, yo soy pregunta.
No me preguntes más, déjennos solos.
Que la tierra se tiñe cuando la contemplas.
El cielo en tus ojos es el horizonte de toda pradera.
No cierres los ojos, no vueles al frío.
Azul no nos sirve para ver el verde
que extiende sus brotes sobre el campo claro
de tus lejanías. El cielo en tus ojos
es esa ignorada joven lagartija.
Ahora estoy amando como crecen los árboles.
tan lento como el día y la costumbre.
Toda tu sangre se me ha vuelto verde
y te encuentro creciendo sobre el brazo del árbol.
He descubierto ya el modo cotidiano de verte
sin necesitar tu ronda en mi silencio,
y sin embargo nunca te he perdido.
Ahora puedo verte en la virtud del agua,
en la ternura esquiva de las lagartijas.
tan lento como el día y la costumbre.
Toda tu sangre se me ha vuelto verde
y te encuentro creciendo sobre el brazo del árbol.
He descubierto ya el modo cotidiano de verte
sin necesitar tu ronda en mi silencio,
y sin embargo nunca te he perdido.
Ahora puedo verte en la virtud del agua,
en la ternura esquiva de las lagartijas.
sábado, 5 de marzo de 2016
De toda tu memoria, soy tu olvido.
La sombra del invierno cuando llueve.
Soy esa soledad que siempre esquivas.
Soy tus horas perdidas.
Nunca estuve donde no querías,
nunca estuve en tus pasos.
Soy la guardia en la puerta y la penumbra.
Soy el paraguas, pero no la lluvia.
La cerradura, pero no la llave.
Soy el árbol, pero no las frutas.
Siempre he quedado al borde el camino.
Siempre miro de lejos tu destino.
La sombra del invierno cuando llueve.
Soy esa soledad que siempre esquivas.
Soy tus horas perdidas.
Nunca estuve donde no querías,
nunca estuve en tus pasos.
Soy la guardia en la puerta y la penumbra.
Soy el paraguas, pero no la lluvia.
La cerradura, pero no la llave.
Soy el árbol, pero no las frutas.
Siempre he quedado al borde el camino.
Siempre miro de lejos tu destino.
Antes que perpetua tu ausencia sera una gastadera
donde vengan a quebrarse los encantos
como se quiebra el agua sobre rocas,
como la rama seca cae de canto
para romperse en miles de promesas
ajenas ya al árbol originario
que solo las orugas, las lombrices,
las alimañas tiernas y crujidas comprenden cabalmente
porque a todo lo demás se le ha huido
la presencia fugaz que fuese permanente
y el día de pronto aparece incompleto.
El día de pronto se partió en la rompiente.
Le faltará esa manera de tenerte.
Cuando nos faltes como faltaron tantos
viviremos la crisálida partida
y una cara nueva se hará frente a la vida
porque solos sin ti haremos lo posible
para vivir sin morirnos de pena.
Cuando nos faltes empezaremos a morirnos
también nosotros los todavía vivos
que sobreviviendo en lo posible
quedaremos tan huérfanos de tu camino.
Por eso tu ausencia será una lija al alma
limándonos aquello que lucíamos.
Una vez sin quererlo también habremos ido
a la región de los recuerdos huidos.
Otra cara veremos clausurándonos,
sabiendo que al morirnos arrastramos
a todos los que no pueden evitar seguirnos.
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