ah, del hastío,
flor emponzoñada
que ha crecido desnuda oliendo a polvo
en la vasta extensión de la pereza.
Nada se le parece, nada iguala
su peso erizado
madero caluroso
humareda agria.
Sale de cada sitio
ocupa cada palabra
todo, todo es igual debajo de su muerte.
Es un pájaro que cayó del nido
y le salen hormigas de los ojos.
Lo último certero es que ya nunca
tocará otra vez la piel del viento.
Pájaro muerto y rudo
de plumas aceitosas
con un aroma a hojas restregadas.
Queda la irritación anudada en los tobillos.
Solo
la muerte
nos librará de esto
viernes, 25 de octubre de 2019
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