Se corta el hilo por lo más delgado,
o se puede quemar por lo más grueso
donde aguarda paciente la certeza
de haber llegado a tiempo y sin debiendo.
Se corta el hilo y queda el brillo
de la hebra de oro que podía
surtir de maravilla la criatura,
el universo, el techo de una choza.
Allí ha quedado, en la palma inexorable,
el hilo seco de la antigua vida.
No volverá a llamar en aire oscuro,
no volverá a presentir el corazón del río.
Ya solo gas y átomo histérico
sobre la muela de la piedra vieja.
viernes, 9 de junio de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Quiere erguirse en la tarde y esperar la lluvia, sabe que el Otoño vendrá por los caminos azules de silencio. Yo tengo alma de árbol, ...
-
Miércoles de cenizas que de fiebre y ahogo está hecho, que en el asco se encuentra. Miércoles de ceniza. Me arden tanto las cejas, due...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
No hay comentarios:
Publicar un comentario