Gustavo vive acaso por las ramas.
Nunca ha sabido de la selva
y es tonto trapecista de la jaula.
A veces canta solo en la tristeza
de no poder volar con estas alas,
si le cortaron tanto y la pereza
del hierro se le curvó en las garras.
Las moras le consuelan la tristeza
de no poder llegar hasta las ramas,
de no haber tenido compañera,
de no saber volar en la bandada.
domingo, 1 de noviembre de 2015
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