Gustavo vive acaso por las ramas.
Nunca ha sabido de la selva
y es tonto trapecista de la jaula.
A veces canta solo en la tristeza
de no poder volar con estas alas,
si le cortaron tanto y la pereza
del hierro se le curvó en las garras.
Las moras le consuelan la tristeza
de no poder llegar hasta las ramas,
de no haber tenido compañera,
de no saber volar en la bandada.
domingo, 1 de noviembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me gusta la humedad, los días de bruma, las mañanas que llegan tardías y calladas, los pájaros que duermen hundidos en el tiempo informe d...
-
Creo que no persiste nada de tu condición original. La jaula cotidiana te ocupa cada hora y despiertas y duermes dentro de su pasiva somb...
-
El amor es una extraña coincidencia. Estoy seguro que es la forma natural de la quiniela. Pero puede ser bello y hasta honesto cuando v...
-
Apresúrate, padre, a perdonarnos porque la eternidad se nos acaba. Disculpa la sangre que nos cubre, ahuyenta el dolor que nos persigue....
No hay comentarios:
Publicar un comentario