Un día voy a tener que decirte muchas gracias,
como nunca hice porque nunca acostumbro
a saludar, pedir, dar las disculpas
que el protocolo usual me recrimina.
Pero nunca te dije que debía
el encanto a tu habla,
la pasión a tu boca,
la ilusión a tu sombra;
porque nunca pudimos decirnos las cosas necesarias
en este divagar de sinrazones
al que llegamos solos
y del que solos nos iremos.
Porque sin duda un día nos iremos más lejos
de lo que hemos estado,
aún las veces que conseguíamos quedar juntos,
y que nos quedará más que decirnos gracias
y no volver a vernos.
lunes, 12 de octubre de 2015
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