martes, 16 de enero de 2018

"¿Merezco su presencia?
¿Me sacaré el sombrero?"

Totem (Oliverio Girondo)

Ven elefante,
extiende tus orejas
como la Higuera de Indias
en mi lejana tierra
extiende sus hojas espléndidas y frescas.
Ahora esta es tu trompa,
cuatro patas henchidas de fortaleza,
tu esmirriada y pelambrera cola;
esta es tu voz
(como el partir de rocas,
el jadeo del agua en un recodo,
el freno de un automóvil asustado.)
Tienes hasta la nuca. Estas completo.
Eres el elefante de mis sueños,
el mismo que ilustraba abecedarios.

Te seguiré por todo el continente
para verte comer los brotes tiernos
y llegar a tocarte la trompa,
la paciencia, hurgar entre tus huellas
como un ratón insolente
trepar en tus jorobas
y deslizarme sobre tu flaco lado.

El cielo, el agua, el suelo
del elefante. Me iré con la tristeza
de no poder cargarte en una caja,
atravesar el mar hasta la costa americana
y llevarte en los caminos,
entrar a los pueblitos adormecidos
(de sol y de distancia) gritando:
¡Aquí está el elefante! ¡Vengan a ver sus huellas!
¿¡Verdad que se parece a un puente sobre el río!?

¡Salgan todos a la calle! ¡Un elefante vivo
se pasea por los campos
y rompe los caminos!
Digan hoy que mañana entrará en el olvido,
porque es un elefante vivo.
Lo han traído de la India,
envuelto en una caja de palmeras tejidas.
¡Escuchen como vibra el aire en sus mejillas,
y el agua se alegra de tocarlo!
Se volverá invisible en las fotografías,
no quedará de él más que murmullos
por que es el único elefante
de este lado del mundo:
Comió manzanas y sandías.
Vino una vieja a verlo
y al tocarle la trompa sonreía
y decía "Es como la tierra. Que buenito."

Ven elefante. Emerge de la lluvia,
atraviesa la calle,
y que al doblar la esquina
no sepan si te han visto
o es lo que querían.



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